La intuición me acompaña desde antiguo.
He intuido, desde bien pronto, que la realidad es dificilmente aprehendible con nuestra inteligencia, tan racional ella.
Me viene grande, y esto no lo intuyo, sino que lo sé, el amor de mi marido.
He intuído que el amor de mis padres, de la familia y de los amigos que me han acompañado en esta travesía, era enorme y me venía grande, sobre todo, a la hora de corresponder.
Desde el principio intuí que el Dios infinitamente sabio, bueno, poderoso y eterno, principio y fin de todas las cosas... creador y señor de todo lo creado! ha estado acompañándome toda mi vida, lo cual es lo que más grande me viene e intuyo y sé, a ciencia cierta, que no estoy a la altura de la circunstancias y que mi correspondencia es bien pobre.
Pues, al lado de estas realidades, conocidas en parte y en parte intuídas, que me vienen tan grandes, el hecho de que me venga grande la tarea que tengo ahora entre manos de dirigir unas áreas sanitarias, queridos amigos, ni me entristece ni me viene de sorpresa en absoluto.
Siempre he visto como una tarea por encima de mis posibilidades, el ser y trabajar como médico, el entablar una buena relación clínica con los pacientes e intentar ayudarles. Y tambien soy experta en saber que está muy por encima de mis posibilidades la tarea ingente de hacer bien el papel de madre de 5 hijos y la de intentar contribuir con mis tareas de esposa, ama de casa y madre, a que mi familia salga para delante.
Tanto en unas cosas como en las otras, esta intuición de que el llevar a cabo estas misiones me sobrepasan con mucho, no ha sido motivo suficiente para dejar de hacerlas, sino que, por el contrario, me ha servido para redoblar el esfuerzo, sabiendo que el lograr todos esos objetivos es fruto de la suma de muchos esfuerzos de tantas personas buenas con las que voy en el camino de la vida.
De todas formas, muy agradecida a quienes tratan de recordarme algo tan obvio: no os apuréis por mí, que intuyo y sé de buena tinta, que nunca estoy sola en ninguna de las tareas que emprendo.
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1 comentario:
Cuanta verdad y sabiduria hay en tus palabras, leer tus comentarios me relaja, me anima y me recuerda que tampoco estoy solo en el camino que emprenderé en unos días. Tambien soy sanitario, y de madrugada suele despertarme la preocupacion, la angustia del enfermo que me espera al día siguiente con una mirada de preocupacion o auxilio que me suele desvordar; por supuesto que mi también me viene grande; pero no cesaré en el empeño de hacerlo cada día mejor. Besos
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