miércoles, 1 de mayo de 2013

1 de Mayo. Desde Extremadura.

Hoy es día 1 de Mayo. Hasta Google nos recuerda que celebramos el “Día del Trabajo”. Y es una buena ocasión para pensar en todo lo que está pasando.

Hay mucho que mejorar en una sociedad en la que trabajar ha pasado de ser un derecho básico humano a ser un lujo que solo pueden disfrutar un 50% de los jóvenes (como sucede en Andalucía y Extremadura).

Personalmente, a mí me abruma en ocasiones el contemplar como desde hace tiempo en España los ciudadanos hemos quedado reducidos a un papel de “figurantes” (como dice Alejandro Navas en un artículo reciente del Diario de Navarra), mientras que son los políticos (y sus adláteres: no nos podemos olvidar de algunos sindicalistas!) los que ocupan todo el escenario civil, con sus mezquinas y ruines trifulcas por conseguir que estén -en todos los nudos gordianos del poder y la influencia- aquellas personas que sean o “de los nuestros” o sus amigos, independientemente de su valía personal.

Pienso que el actual gobierno político de España tiene miedo de acabar con ese clientelismo político endémico que oprime y ahoga nuestra vida civil.
Tiene que darse cuenta ya de que no puede hacerse el sordo a este clamor cada vez más indignado de los que pedimos un pacto de Estado para redefinir el marco de funcionamiento del trabajo político, sin ahogar ni ocupar nuestro espacio libre civil.

Es cierto que se precisa  una tarea de regeneración social, y que somos los ciudadanos de a pié, los actuales “figurantes”,  los que tenemos que dar un paso al frente y tomar iniciativas,  pero ellos, los gobernantes, son los que tienen que dar el primer paso, dando ejemplo a todos y convirtiendo la administración pública y toda la maquinaria estatal en estructuras de servicio y no en las empresas de empleo de “los nuestros”.

Así, con esta nueva cultura política de servicio público, probablemente se tenga que reformar el sistema autonómico y reestructurar los municipios y seguir depurando –en serio- las empresas y entidades públicas, sin miedo a que se queden en el paro tantos amigos y conocidos “de los nuestros”, como ya ha sucedido con tantos del anterior partido del gobierno.

Nos avergonzamos al pensar lo que han hecho los políticos de este país con los fondos europeos de cohesión: desde los famosos “palacios de congresos”, pasando por aeropuertos,  hasta las subvenciones públicas para instalar bares de amigos en pueblos de 100 habitantes, consecuencia tantas veces del sectarismo ideológico y de la irresponsabilidad en el manejo del dinero público… desgraciadamente, he tenido la ocasión de hablar con numerosos alcaldes en estos dos últimos años, y era tremendo ver a hombres jóvenes, llenos de buena voluntad, agobiados por deudas millonarias en municipios de menos de 500 habitantes. De esos barros salen los lodos que explican el discurso de Angela Merkel cuando dice que ya no vale financiar el bienestar – y a veces, el capricho-  a base de deuda.

Pues, acabando: me invito y os invito a implicarnos, a dar el paso a la acción. Hay que comprometerse, asumiendo de antemano el fracaso, los errores y las equivocaciones, porque llegan. Pero si no nos ensuciamos, si no nos metemos “en harina”, no tendremos la alegría de conseguir ese futuro mejor que queremos para nuestros hijos!.