sábado, 6 de marzo de 2010

Días de duelo y de esperanza.

Estamos de duelo, de luto, en el Reino de España.

Unos desalmados han votado en nuestro Parlamento una ley para que se puedan matar a personas humanas en el seno de sus madres, por el crimen de llegar a la existencia cuando no se las esperaba.

Unos desalmados que, mientras predican que luchan por la igualdad de los dos sexos que conforman la naturaleza humana, hacen una ley por la que el género femenino se convierte en potencial asesino "por derecho" de unas criaturas que tambien tienen padres, aunque los desalmados que nos gobiernan, los ignoran, como si el ser padre fuera algo anecdótico.


Y acompañando a nuestro luto, la naturaleza se ha llenado de nubes y lluvia por todo el reino, por que en este reino que un día fué "un imperio donde nunca se ponía el sol", hoy el sol no quiere ni aparecer.

Pues bien, ha llegado la hora de decirles a estos desalmados, que muchas de las personas que vivimos en el Reino de España no somos ni seremos sus cómplices.

Hasta donde me lleguen las fuerzas (mi fuerza del tronco del olivo), iré proclamando por donde se tercie, la verdad que he tenido la suerte de ver y entender:
- que no hay nada en el universo mas valioso, mas digno, más excelente, que cualquiera de esos seres ya concebidos que están en los senos de sus madres esperando el momento de salir a la luz para llenar de riquezas nuestras vidas.
- Que en cada uno de ésos seres humanos que están por nacer, ya únicos e irrepetibles, se encierra un universo entero de amor , de sabiduría: motores para recrear nuestro mundo y hacerlo mejor, con cada una de sus decisiones libres.
- Que no podemos prescindir de ninguno de ellos.

Y tambien iré proclamando que ya es hora de que cambien estos pseudogobernantes que tenemos: que vengan otros ya: ninguno que venga después, podrá hacer las cosas peor de lo que éstos lo están haciendo.
Y hoy estoy de cumpleaños: cumple 7 años mi ahijada! Una heroína que soportó una operación impresionante para arreglarle una gran arteria que tenía cerrada al nacer, con 3 días de vida y pesando 3 Kg. Es tan guapa, tan bella y tan fuerte, que es la alegría del universo y de todos los que tenemos la suerte de disfrutar de su existencia. Se llama María: ¡Felicidades María!