Recientemente ha vuelto de GOBA (Etiopía) Fernando, mi 2º hijo, tras estar cerca de un mes trabajando en una casa de las Misioneras de la Caridad.
Su trabajo consistía en ayudar a las Sister, fundamentalmente en la movilización de las personas impedidas a las que asisten, para lo que previamente le dieron un pequeño curso de fisioterapia.
Lo organizaba la Accion Católica de Madrid y partieron de España 16 voluntarios, de los que 8 se quedaron en la capital y otros 8 fueron al sur, a Goba.
Impresiona la fortaleza de estas mujeres, que están sirviendo a los más pobres de los más miserables con todo el cariño y dedicación que dedicarían a sus propios hijos o padres.
La vida allí es de todo menos fácil o cómoda.
Ellas, enseñan con sus propias vidas, como cuando una persona intenta tratar mucho a Jesús, cuando busca su amistad, no concibe vivir de otra manera que poniéndose al servicio de sus semejantes y especialmente de los mas necesitados. La Beata Teresa de Calcuta ha dejado a sus hermanas como ejemplo para todos de saber amar de verdad.
(Los cuadros, que pretenden tener rasgos etiopes, los hizo mi hijo con unas pinturas acrílicas que encontró por allí, y parece que le gustaron)
