domingo, 22 de noviembre de 2009

La fuerza de la belleza

Ayer, 21 de noviembre, el Papa invitó a muchos artistas a encontrarse con él en un lugar privilegiado para todos aquellos que son capaces de "ver" la belleza: en la Capilla Sixtina.
A mí me parece que los invitó para agradecerles su existencia y para pedirles su colaboración para el bien común de la humanidad.
Todos los Papas -al menos los que yo he conocido- han reconocido el valor de los artistas y su misión, como comunicadores de la belleza, del inmutable mensaje de salvación: solo la belleza puede devolver el entusiasmo a la humanidad, en buena medida desesperada. Pero no todos los mortales somo capaces de "verla", aunque todos la intuímos.

Todos, a poco que queramos, vemos atisbos de ésa belleza infinita y eterna que nos rodea: unas veces la sentimos viendo a las personas, otras viendo la naturaleza, otras veces escuchando la verdad de labios de gente buena y sencilla y otras escuchando la música que captan los artistas, pero no siempre la atendemos y "dejamos que nos hiera".

Les ha dicho, haciendo alusión a la obra de Miguel Angel que los rodeaba:
"El Juicio Final que sobresale a mis espaldas, recuerda que la historia de la humanidad es movimiento y ascensión, es incansable tensión hacia la plenitud, hacia la felicidad última, hacia un horizonte que siempre sobrepasa el presente mientras lo atraviesa. En su dramatismo, sin embargo, este fresco coloca frente a nuestros ojos también el peligro de la caída definitiva del hombre, amenaza que incumbe sobre la humanidad cuando se deja seducir por las fuerzas del mal. El fresco lanza por lo tanto un fuerte grito profético contra el mal; contra toda forma de injusticia. Pero para los creyentes, el Cristo resucitado es el Camino, la Verdad y la Vida. Para quien fielmente lo sigue es la puerta que introduce en aquel “cara a cara”, en aquella visión de Dios de la que surge sin limitación alguna la felicidad plena y definitiva. Miguel Ángel ofrece de este modo a nuestra visión, el Alfa y el Omega, el principio y el final de la historia y nos invita a recorrer con alegría, valentía y esperanza el itinerario de la vida. La dramática belleza de la pintura de Miguel Ángel, con sus colores y sus formas, nos hace entonces anuncio de esperanza, invitación potente para elevar la mirada hacia el horizonte último".

"Si aceptamos que la belleza nos toque íntimamente, nos hiera, nos abra los ojos, entonces redescubrimos la alegría de la visión, de la capacidad de aferrar el sentido profundo de nuestro existir, el misterio del cual somos parte y del cual podemos obtener la plenitud, la felicidad, la pasión del compromiso cotidiano"

Hoy me hago el propósito de procurar estar más atenta para descubrir, en cada momento, esos atisbos de LA BELLEZA que constantemente se me presentan en la vida. Me hago el propósito de escuchar su voz y saber sentirme parte de ella, para recuperar la pasión del compromiso cotidiano de mejorar éste mundo en el que me toca vivir y ayudarle a alcanzar su plenitud.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Hace unos días tuve una buena conversación con mi marido. Hablo con él a diario, lo cual es muy agradable para mí, pues es un excelente escuchador. Pero a veces, solo a veces, conversamos despacio y seriamente, lo cual es mucho mejor. Algo así como el que a diario se pone "los 40 principales" y de vez en cuando va al Teatro Real a escuchar a Mozart, interpretado por la Filarmónica de Viena.

El tema de la conversación era examinar si habíamos logrado algunos de los objetivos de nuestra juventud en los casi 21 años que llevamos caminando juntos por la vida. ¿Y por qué hablar de éso, cuando esperamos tener al menos otros 40 años más para conseguirlos?. Pues sí: cuando se saca a la palestra este tema, puede ser que se intuya que, en alguna parcela, las cosas no van como se esperaba que fueran.
Esta vez, la parcela era ésa que ocupa más horas que el sueño: el trabajo. Parece que pensamos que no tenemos una vida laboral "lograda". O al menos, tan lograda como nos gustaría.

Y ahí viene lo raro: los dos somos de ésos seres afortunados que tienen como trabajo una ocupación de las que llenan de sentido una vida: somos médicos. Nos interesan las personas.

Podría ser que actualmente en España el ejercicio de la Medicina se haya convertido en algo imposible de hacer como se debe dentro de la sanidad pública?
Pero hoy no quería "arreglar" el sistema sanitario público español: hoy se trataba solo de decir lo fantástico que es hablar con mi marido.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Todo lo que vale cuesta

Hace 20 años, acababa de venir al mundo mi primer hijo y en el barullo de alegrías que recuerda mi cabeza, brillan las imágenes y suenan las palabras de los presentadores de los telediarios relatando como desaparecía el Muro de Berlín. Entonces no me paré a profundizar en significados ni en buscar sus causas y sus consecuencias: tenía por delante 8 horas laborales solo en dar el pecho y cambiar pañales, otras tantas en las tareas del hogar y era una primeriza en todo lo que supone llevar adelante una familia.

Hoy sigo siendo primeriza: la vida siempre trae situaciones nuevas, que tienes que afrontar sin experiencias previas.

Los alemanes entonces, sus dirigentes, y los dirigente políticos que impulsaron éstos cambios, sabían que lo que estaban decidiendo era bueno para todos, aunque también conocían las dificultades a las que se enfrentaban.

Es cierto que, al parecer, la mayoría de la población de la Europa Oriental no se lo esperaba y lo recibió como un regalo de la Providencia. Pero, pasada la euforia de los primeros años, con el cambio de régimen social, con la liberación de la economía, se han empobrecido grandes parcelas de la sociedad y sufren no solo los problemas derivados de tantos años de régimen comunista y falta de democracia, sino también los propios de la sociedad occidental actual: crisis económica, paro laboral, corrupción de los políticos.

Todo lo que vale, cuesta, decía un refrán antiguo.
La libertad vale tanto, que llevar sus consecuencias con honradez, cuesta un montón. De éso se trata, de procurar siempre decidir libremente lo mejor. Y no es facil.

Leo hoy que la CCEE (creo que la comisión permanente de las conferencias episcopales europeas) ha creado un órgano específico para ayudar en la resolución de éstos problemas sociales, con el nombre de "Caritas in veritate".
Mi marido y yo tambien tenemos una "comisión permanente" en la que procuramos buscar solución a todos los avatares, conflictos, problemas, y situaciones inesperadas que trae la vida.
Libremente decidimos una día formar una familia. Y ya vamos sabiendo lo que cuesta sacarla adelante. Que nunca nos falte a nosotros ni la Caridad ni la Verdad. Para éso tenemos la gracia del Sacramento que recibimos un día en ése querido Monasterio de la Virgen de Guadalupe.