martes, 16 de febrero de 2010

Volver a empezar

El lunes de la semana pasada, me incorporé a trabajar en el Hospital donde inicié mi vida profesional hace ¡muchos años!.

Es un Hospital Universitario, de una provincia pequeña, fronteriza con Portugal, y con una Universidad "joven": solo tiene 36 años!. Su Facultad de Medicina ha ido formando en estos años a buenos profesionales Médicos, que han hecho y hacen todo el bien que pueden por sus semejantes.


Quiero compartir con vosotros la alegría y la ilusión con la que estoy viviendo estos momentos. Estos cambios en la madurez, suponen decisiones compartidas (marido y familia), prudentemente sopesadas, y conllevan , en algunas ocasiones pérdida de "comodidad".

Mi esposo y yo, como tantos matrimonios, no siempre coincidimos en nuestros gustos y aspiraciones, pero ésta realidad no supone necesariamente una causa de distanciamiento. Sería más sencillo que siempre coincidiéramos en todo?. Más fácil puede que sí, pero no mejor.
Es fantástico poder ejercer esa función docente que lleva pareja mi profesión, enseñar no solo a los pacientes, sino también a los médicos que están iniciando su camino profesional, haciendo una especialidad y a los estudiantes de último curso de la carrera que dan sus primeros pasos en la tarea de la relación clinica...
Precisamente, estoy preparándome una charla , que si Dios quiere daré en Valladolid, a finales de este mes, sobre el "trato personal con el paciente: el médico como garante de la dignidad del paciente", y veo lo importante que es para los médicos en general y para los que empiezan en particular, el tener muy clara su dignidad como personas humanas: sólo si somos conscientes de lo que somos, podremos tratar a los pacientes con el respeto que se merecen.