miércoles, 28 de octubre de 2009

La sociedad necesita la fuerza de los buenos intelectuales.




Leo hoy en el Scriptor un comentario sobre el declive de los intelectuales en la sociedad actual.




Se comenta que el intelectual es como una especie en camino de extinción, mas o menos como el lince ibérico y se aduce como causa, que ha desaparecido el interés por descubrir la verdad.


Creo que las causas de su extinción son más complejas: también hay que contemplar el deseo de los poderes fácticos - políticos - actuales de gobernar a una masa facilmente manipulable, y el hecho de que han conseguido que el "alma mater" de los intelectuales, la institución universitaria, se haya degradado, pasando de ser su entorno natural a una especie de fábrica de títulos, de todo menos de profesiones intelectuales.


Pienso que, aunque todo ser humano posee una inteligencia racional, no todos tienen que ser necesariamente "intelectuales". El "intelectual" es una persona que tiene una especial necesidad de conocer, de aprender, de buscar la verdad de la realidad.


No tengo muy claro si es un adjetivo positivo o negativo.


Lo cierto es que para ser feliz, o dicho de otra manera, para poder hacer la voluntad de Dios en nuestra vida, no es un requisito "sine qua non" el ser intelectual. Muchas veces vemos, que en la práctica, parecen ser más facilmente felices las personas que no son intelectuales, por que la persona verdaderamente feliz es sobre todo aquella que se aplica en la vida a buscar el bien de los demás y no el suyo propio, sea o no intelectual.


Puede ser que sea verdad éso de que "es necesario que existan los intelectuales" ya que como ellos son los que "aman" especialmente la verdad, y ése amor es el que hace crecer el conocimiento , son realmente el motor del progreso científico.


Sin duda, el buen intelectual, ayudará a sus congéneres a entender mejor el mundo en que habitamos.


A la vez, hoy, el Papa, comentaba en San Pedro la floreciente teologia latina escolástica del siglo XII que se desarrolló tanto en los monasterios, como en las escuelas urbanas. En los monasterios la teología era "meditación, oración y canto de alabanza" y en las escuelas urbanas ésta ciencia teológica se apuntaba a "presentar la unidad y la armonía de la Revelación cristiana con un método que ofreciera confianza a la razón humana". Por que efectivamente este hecho "nos recuerda que entre fe y razón existe una natural amistad ... y vibran de gozo cuando las dos están animadas por la busqueda de la verdad".


El Papa habla de lo que tiene una gran experiencia, puesto que él , como su predecesor, Juan Pablo I, son un ejemplo patente del bien que puede hacer a la humanidad un intelectual.


Hoy se hace necesario, que en la Medicina y en todas las profesiones, un grupo de buenos intelectuales, nos ayuden a todos a descubrir la verdad de nuestro ser, el por qué y para qué de cada actividad humana, y el modo de realizar nuestras funciones para que sean un excelente servicio a toda la humanidad.


lunes, 26 de octubre de 2009

La Bioetica ¿"Motor de transformación" o "tóxico" para la salud de los pacientes?

De nuevo, de vuelta de una reunión de mi sociedad de Bioética, esta vez en Murcia, hermosa y calurosa ciudad.
Se han comentado muchas ideas teniendo de marco la visión de la Bioética como motor de transformacion social; y se ha deliberado, argumentado y disfrutado de la compañía de amigos y conocidos estupendos, no solo por su capacidad intelectual, sino por su valía humana.


Empezó con una conferencia de la profesora Adela Cortina sobre Bioética y Política, en la que nos aclaró importantes conceptos sobre la Democracia, la forja de las mayorías y la importancia de mantener la imprescindible amistad cívica, esforzándonos en poner la voluntad de descubrir aquello que nos une, qué es lo justo.

En la primera mesa redonda, sobre estos temas, tuvimos la suerte de tener entre nosotros a Rosa Díez, Fernando Gonzalez Urbaneja, Koldo Martinez (flamante nuevo presidente de nuestra sociedad) y Santiago Cervera. Estuvieron magnificamente moderados por Javier Júdez, organizador del evento, que supo sacar lo mejor de cada uno de ellos. Entre todos nos aclararon mucho del funcionamiento de nuestra sociedad.
Una segunda mesa sobre Nuevas tendencias en Bioética, nos ofreció nuevos campos de posible investigación, destacando la ponencia de Lydia Feito (ahora profe en la Complutense) sobre Neuro-ética, las repercusiones bioéticas de los últimos hallazgos de las ciencia cognitivas.
Las comunicaciones orales y los poster no tuvieron desperdicio: un 10 para nuestra compa Lola!.
Una tercera mesa sobre Bioética y organizaciones sanitarias, estuvo regada por el buen vino del apreciado Jesús Conill, del que aprendimos aspectos interesantes de la Dirección por valores y la Gestión carismática, a la vez que nos refrescó aquellos valores que a su juicio son ineludibles en el contexto económico y organizacional del mundo de la salud.
La última mesa, moderada por Antonio Blanco, "Bioética e investigación" contó como ponente con el profesor Joseph Fins, presidente electo de la sociedad de Bioética Norteamericana, junto con Javier Arias, del Carlos III, Javier Judez, por el FFIS y el Profesor Jorge Ferrer de Puerto Rico.
Fue un momento especialmente feliz y entrañable estar en la entrega de premios, pues nuestros compañeros Antonio Blanco y Eduardo Tejera se llevaron dos magníficos: ¡Viva la séptima promoción!!
La "bomba" llegó al final, en la conferencia de clausura del Profesor Diego Gracia, que glosó varias de las críticas que se han hecho y están haciendo de la Bioética desde la Antropología (Patricia Marsall) y la Sociología (Rennee Fox): "La Bioetica ha sido una moda y como moda, está llegando a su fín". Las críticas fundamentales venían por el hecho constatado de que no ha cumplido su misión, debido en parte al empeño en permanecer "neutral" en cuanto a los valores.

Se ha dejado de lado el manejo de los valores y desde los comités prácticamente solo se han manejado leyes: hemos convertido la práctica de la bioética en un quehacer de "abogaditos aficcionados", que no ha sido capaz ni siquiera de cuestionarse los conceptos de salud y enfermedad.


El profesor concluía, tras comentar como la Bioética en algunos aspectos ha podido ser hasta perjudicial para la salud de los pacientes, animándonos, como "el desafío de Murcia", a buscar el modo para que la Bioética vuelva a ser una escuela de Humanidad, superando el rancio positivismo del siglo XIX, con una decidida educación en valores.
Le tomo el guante: personalmente estoy de acuerdo. El no concretó qué valores, pero entiendo que no es tarea imposible: tenemos los valores de nuestra profesión médica, universales, de valided supratemporal y en mi caso, sustentados por los valores cristianos, la Caridad, en la Verdad, que lleva de la mano a la Justicia.
¿Alguien da mas?

domingo, 18 de octubre de 2009

Comenzamos a ejercer la responsabilidad ciudadana, con la fuerza de nuestra dignidad.


Hay distintas formas de vivir, que muchas veces estás marcadas por el temperamento de cada uno, pero también por las circunstancias del momento en que vivimos.
Quizás en este momento, y en España, nos toca vivir a muchos de una forma un poco incómoda, y a veces dificil: es la forma de la resistencia ciudadana.

Incómoda, como describe ayer un escritor conocido, por que es como nadar en contra de la corriente.

Pero no podemos "hacernos los suecos" (¿de donde vendrá este dicho?) ni mirar permanentemente hacia otro sitio: en los años 30 del pasado siglo, les tocó a los alemanes fundamentalmente, ejercer la resistencia ante leyes injustas, poniéndose al lado de los débiles y prestando su voz a los que se la habían arrebatado.


Esta forma de reaccionar a algunos les costó muy caro: lo pagaron con sus bienes primero y con su vida, en ultimo lugar.

A los que eligieron el "mirar hacia otro lado", aún les dura la tristeza en sus corazones.


Hoy nos toca a nosotros ejercer nuestra responsabilidad de ciudadanos y dejar que nuestro buen juicio se rebele cuando nos quieren hacer creer que la desprotección de las vidas inocentes está justificada por la seguridad jurídica de sus madres.


Resistencia. Responsabilidad. La fuerza de la verdad.

domingo, 11 de octubre de 2009

Pido ayuda para defender la medicina de los ataques totalitarios de políticos enajenados.


Vengo de una reunión donde se ha hablado de Bioética.

Y ha salido a la palestra la futura ley del aborto, la mentalidad eugenésica que conlleva la práctica de las fecundaciones in vitro humanas, los llamados "Diagnósticos" preimplantatorios, las tendencias eutanásicas... Un cúmulo de hechos en los que nos vemos envueltos sin querer los Médicos, que nos dedicamos al noble arte de atender a los que sufren e intentar, en la medida de lo posible, hacer que recuperen su salud, cuando la han perdido.

Hago una propuesta.


Suponiendo
a) que la Sociedad pide que se realicen abortos y que se apruebe la eutanasia,

b) que por ello el Gobierno democrático actual quiere legislar sobre como llevar a cabo tales actos,

Y puesto que:

1. los Médicos no tenemos entre nuestros objetivo el quitar la vida a nadie, sino que, por el contrario, nuestros objetivos se centran en ayudar a bien vivir,
2. para realizar un aborto o para conseguir que alguien se muera, no es necesario estudiar 6 años de carrera y 5 años de especialidad,


PROPONGO

Que las autoridades competentes pongan en marcha la realización de unos nuevos estudios que tengan por objetivo la correcta realización de tales asesinatos.

Se podría denominar "Grado deMatarife" o "Grado de Verdugo Estatal Cualificado".

Para ejercer tal oficio con la correcta capacitación, creo que bastaría 1 Módulo de Formación Profesional en dos cursos.


Así, estos políticos locos, nos dejarían a los médicos en paz!

Ruego a quien esté de acuerdo en esta propuesta, que me de su voto. Podríamos llevarla a las Cortes como Iniciativa Legislativa Popular, y ya sabéis que se requieren un minimo de 50000 firmas para llevar a cabo tal propuesta.

Me encomiendo de entrada al gran Maimónides.





domingo, 4 de octubre de 2009

Viena : donde la fuerza creadora del hombre permanece.



Cada vez que algún artista interpreta alguna obra musical de los "grandes", el misterio creador del hombre se vuelve a poner de manifiesto.

Me impresiona comprobar el hecho de que cada interpretación es una nueva creación, y lo vivo así, con emoción y asombro.

En Viena, el misterio creador se manifiesta de otras muchas formas: una particularmente hermosa es contemplar el arte con el que ofrecen su producto los quioscos de flores.





Os pongo algún ejemplo:























Pero, sin duda, lo que más impresiona es comprobar sus imponentes obras arquitectónicas y paisajísticas.

Y estoy segura de que el poder creador del hombre no ha disminuido.

Hoy como ayer los hombres somos capaces de realizar obras bellas. Sin duda, un espíritu agradecido a su Creador, un Pigmalion, lo tiene más fácil que un Narciso. Pero todos -pues todos tenemos algo de Narcisos y algo de Pigmaliones- debemos esforzarnos por ir dejando a nuestro paso un rastro de obras buenas y bellas, que además de dar Gloria a nuestro Creador, sirvan para alegrar la vida de los que viven cerca de nosotros.