miércoles, 5 de mayo de 2010

Crisis? qué crisis?

Hoy los griegos están muy enfadados, protestando contra su gobierno: habréis visto como yo las imágenes por la TV de los cócteles molotov volando por los aires y sus caras, algunas bastante rabiosas. No creo que tanta rabia se deba solo a motivos económicos: por medio habrá muchas injusticias, tan negras como las nubes de ceniza volcánica que nos siguen amenazando.

Esto enlaza con lo que desde hace ya semanas ronda por mi cabeza: ¿qué puedo hacer yo personalmente para que la situación de crisis de la sociedad española se resuelva?. Porque lo que tengo claro, a estas alturas de la película, es que protestando contra el gobierno de necios actual, no se resolverá nada.

Como todos, suelo oir la radio mientras voy a trabajar y algún día leo algún periódico o veo algo de TV: el Ibex que cae en caída libre, la sensación de estar en la antesala de la ruina más absoluta, ... y todo ello en medio de ésa otra crisis, más verdadera y más profunda, que tan bien definió el otro día el Papa ante la Sábana Santa:

"en nuestro tiempo, especialmente después del siglo pasado, la humanidad se ha hecho particularmente sensible al misterio del Sábado Santo. El escondimiento de Dios forma parte de la espiritualidad del hombre contemporáneo, de manera existencial, casi inconsciente, como un vacío en el corazón que ha ido haciéndose cada vez más grande".

Por regla general, los que tenemos el trabajo más o menos asegurado y aún gozamos de buena salud, y no tenemos graves problemas familiares, aspirando a la felicidad propia y ajena sin grandes sobresaltos, oímos estas informaciones, sin que logren quitarnos la paz. Pero grave sería que no se nos despertara la solidaridad y la responsabilidad.

Procuro, por mi parte, hacer lo que tengo que hacer, lo mejor que puedo, y tratar de llevar a la vida de los que me rodean un ambiente de confianza, de esperanza y de alegría:

"Todos hemos experimentado alguna vez una sensación aterradora de abandono, y lo que más miedo nos da de la muerte es precisamente eso, como niños que tenemos miedo de estar solos en la oscuridad y sólo la presencia de una personas que nos ama nos puede tranquilizar. Esto es precisamente lo que sucedió en el Sábado Santo: en el reino de la muerte resonó la voz de Dios.
Sucedió lo impensable: es decir, el Amor penetró "en los infiernos"; incluso en la oscuridad máxima de la soledad humana más absoluta podemos escuchar una voz que nos llama y encontrar una mano que nos saca afuera.
El ser humano vive por el hecho de que es amado y puede amar; y si incluso en el espacio de la muerte ha llegado a penetrar el amor, entonces incluso allí ha llegado la vida. En la hora de la máxima soledad nunca estaremos solos."
(Benedicto XVI: El misterio del Sábado Santo)

¿Alguien puede dar más?

2 comentarios:

Jose dijo...

Se sobre entiende que uno es como una pavesa que desde cualquier sitio la hacen volar para que deje de incordiar.

Me pregunto ¿Se puede olvidar tan facilmente? y los recuerdos y las bellas y suaves palabras olvidarlas

esther dijo...

José:
Luisa está como "desaparecida en combate". Solo figuradamente, por que no hay más combate que la propia vida.
El escribir en un blog es un lujo para cuando hay esas migajas de tiempo. Y a veces no hay ni migajas, pero, amigo: de aquí a dos semanas llegan:
LAS VACACIONES !!!.

(Me encanta el nombre de "JOSE"!)