¿Que por qué tenemos el deber de mejorar, de aspirar a la excelencia?.
Pues en principio me viene a la cabeza que por que ésa es la voluntad del que nos ha creado: "amaos los unos a los otros como Yo os he amado" y creo que en otra ocasión dejó dicho algo así como : sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.
Sin duda hay otras muchas razones para intentar mejorar cada día, para intentar llegar a tener esa "vida lograda" de la que habla el profesor Llano, que sirven tambien para aquellos no creacionistas ni creyentes. A mí me sirve el pensar que hemos sido creados por nuestro Creador "a su imagen y semejanza", y con solo parar a mirarme un poco me doy cuenta de que falta mucho trecho que andar.
Lo cierto es que no todos los humanos tenemos ésa sana costumbre de mirarnos de vez en cuando por dentro, para ver cómo va transcurriendo nuestra vida.
Hay algunos que parece que solo se dedican a ello y tanto tiempo echan en mirarse, que no les queda tiempo para nada ni para nadie.
Otros hay que parece que no hace falta ni que se examinen: constantemente hacen lo que deben y lo hacen bien; si, son unos pocos ejemplares, pero existen y nos dan una sana envidia.
Y luego estamos la muchedumbre de los que no siempre hacemos aquello que debemos y, cuando lo hacemos, no lo hacemos bien.
Por esto, entre otras causas, siempre he defendido que, aparte de la radical igualdad que nos da a todos los seres humanos el ser seres dotados de un alma espiritual, racional, criaturas de Dios, y por ello, de un valor y una dignidad infinita, en todo lo demás somos distintos. No puedo estar de acuerdo con la igualdad que defienden muchas teorías socialistas respecto a éste tema. No me fío del igualitarismo que pretenden imponer en las sociedades humanas en donde gobiernan. Y el decir ésto no toca un ápice de mi defensa de la justicia como pilar intocable, pero no desde el punto de vista de ellos que parece no tener en cuenta la libertad, intocable tambien, de todo ser humano.
Recientemente he leido:
..."Es una lacra intelectual con hondas raíces en la cultura occidental. Pero mientras las sociedades más sólidas cuentan con resistencias claras a esta imposición forzosa del mínimo denominador común, otras más débiles -claramente la nuestra- se revelan inermes ante la ofensiva de este igualitarismo que quiere convertir nuestra sociedad en una inmensa granja de experimentación avícola"... (Hermann Tertsch).
En medicina lo tenemos fácil: no hay enfermedades sino enfermos, y en cada caso tenemos que decidir el tratamiento adecuado, que nunca es igual ni para cada enfermedad ni por supuesto, para cada enfermo. Lo justo, lo adecuado, lo bueno, no es dar a todos la misma aspirina, sino por el contrario, dar a cada cual lo que es bueno para él, que tampoco tiene nada que ver con dar según su mérito o dar según lo que ha aportado a la sociedad, ni otras lindezas por el estilo.
Hoy me he hecho el propósito de profundizar a lo largo de este año en éste tema e iré dando buena cuenta de lo que vaya descubriendo.
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